Cuidadores

Las personas que se ocupan del cuidado de un adulto mayor pueden, en muchas ocasiones, llegar a sobrecargarse. Es una responsabilidad que implica un gran esfuerzo y, aunque la figura del cuidador puede ser desempeñada por varias personas, en general suele ser una de ellas la que dedica más tiempo a acompañar, cuidar y gestionar cualquier improvisto.


Estrés, cansancio, desánimo, irritabilidad o problemas de sueño son algunos de los síntomas que alertan de un profundo desgaste, tanto físico como emocional, en el cuidador. Considero que atender estas alertas y prevenirlas es básico para que la experiencia de cuidar sea satisfactoria.

Si necesitas aprender o mejorar la gestión de esas emociones que, en más de una ocasión, aparecen de manera muy intensa. O si quieres conocer estrategias de auto-regulación que ayudan a afrontar más fácilmente situaciones complicadas, ponte en contacto conmigo.


La salud y bienestar de la persona mayor depende, en gran parte, de la salud y bienestar del cuidador.