Atención psicológica

Envejecer es un proceso inevitable y, aunque no es sinónimo de enfermedad, sí conlleva una serie de cambios que nos hacen más vulnerables a desarrollar problemas físicos y psicológicos.

La pérdida de visión y audición, de movilidad, el empeoramiento de algunas capacidades mentales como la memoria o la atención, la reducción de las relaciones sociales o la aparición de problemas médicos, que impiden participar en actividades en las que antes se disfrutaba, son algunos ejemplos de cambios en la vida de los mayores que tienen que afrontar, y no siempre es fácil. 


La presencia de depresión, ansiedad, duelos “enquistados”, pérdida de ilusión e interés por la vida o alteraciones en el estado de ánimo no deben considerarse como algo normal de la edad o sin importancia. Requieren atención y un tratamiento adecuado.

Para la comodidad del mayor, realizo las sesiones en su propio domicilio. Al ser un entorno seguro y conocido, el paciente suele sentirse más tranquilo y motivado. Además, no hay desplazamientos ni preparación previa a una salida a la calle, evitando el estrés que esto conlleva


Algunas de las patologías que trato son: 
  • Trastornos del estado de ánimo (Depresión, bipolaridad)
  • Ansiedad
  • Estrés
  • Síndrome del cuidador quemado
  • Demencias (Alzheimer, Parkinson): Estimulación cognitiva